Aquí estamos tras 8 años de crisis, durante los cuales he crecido de forma inversamente proporcional a la economía española, observando con detalle cómo funciona el gobierno y cómo maneja a la sociedad manipulando la información. Y he de decir que vivimos en una sociedad donde imperan dos realidades capaces de controlar a las masas: el miedo y el capital. Esta sociedad, evidentemente, tiene un nivel de vida muy superior al imaginable a principios del siglo XX. Y un cúmulo de errores en la administración económica del país donde prácticamente nadie es inocente (eso sí, cuanta más influencia económica tengas, más repercutirán tus errores administrativos sobre el Estado) nos ha llevado a una triste situación en la que nos toca agachar la cabeza y jorobarnos. Sin mencionar la mierda de alienación económica que se ha alcanzado gracias a la especulación de absolutamente TODOS LOS BIENES. Como bien dice José Luis Sampedro, se ha vivido al límite de las posibilidades económicas, por encima de lo que se tenía. Y ahora, como resultado, nuestras posibilidades de reacción y sedición no aspiran a mucho más que hacer huelgas y manifestaciones bajo un FALSO respaldo sindical. Los sindicatos españoles desgraciadamente son una agrupación de gente tacaña que, sin más, buscan chupar del bote y trabajar poco, convocan huelgas en función de lo jugosas que son las subvenciones que les dan, y les trae al fresco los derechos laborales de cualquier proletario.
Si como ciudadanos españoles democráticos queremos algo, tenemos que ponernos de acuerdo y salir todos a la calle a la vez, tanto el estudiante como el ganadero que tiene que dejar de dar de comer a sus vacas y, desde luego, también el funcionario que está sentado haciéndole el papeleo a la alcaldesa de Madrid.
Pero tal y como está organizado el método de reivindicación del ciudadano, he de recalcar que ir a una manifestación actualmente es dejar que el gobierno se ría de ti (incluyo por "gobierno" tanto a partidos políticos como sindicales). Por ejemplo, el Sindicato de Estudiantes, con respeto, valorado de forma pragmática y objetiva, mirando los logros que ha conseguido, basándome en hechos, de momento solo ha perjudicado a los estudiantes, y de dos formas: una, haciéndoles rechazar al derecho constitucional de la educación pública; y dos, otorgando mala imagen a los estudiantes en estas manifestaciones gracias a los 4 macarras de turno que van para joder cualquier propósito reivindicativo y se dedican a provocar a la policía (que tambien sufren el consecuente detrimento en su imagen popular y en su honradez, y se les tacha de criaturas violentas; y he de afirmar que no todos los policías son de derechas).
Y tras esta introducción, voy a hablar sobre la educación.
Este escrito, totalmente basado en mi opinión, le voy a hacer mucho más subjetivo e incluso egoísta. A mí me repele que este sindicato de pacotilla dirigido por hipócritas tenga el poder de manipular a mis compañeros de clase de 2º de bachillerato, que realmente necesitan tanto como yo no perder clases para llegar a tiempo a la PAU. Les lavan el cerebro con aguarrás y luego les echan sosa cáustica para que no puedan volver a pensar por sí mismos. La diferencia entre la gente que quiere ir a clase y la que no, está en que:
Hay quien se queda siempre durmiendo estos días de huelga, sigue actuando a favor de su propio beneficio (vaguear), y luego se les da muy bien quejarse. Pues ellos están actuando igual de pasivamente que los políticos. Y luego se quejan, cambian de máscara cuando se sienten amenazados por los recortes.
Y por otra parte, hay gente que lucha, se va a Madrid a manifestarse y se siente inútil allí, así que finalmente acaba resignada y prefiere aprovechar su derecho a la educación, que al fin y al cabo supone un gasto al Estado y todos la pagamos mediante impuestos. No te puedes quejar de la subida del IVA si prefieres quedarte en la cama antes que ir a escuchar a un profesor que cobra por darte clase.
Y con esto, el gobierno ha jugado una baza impecable. Ha neutralizado toda oposición, ahora somos un rebaño inofensivo que ha estado respirando cloroformo durante décadas. El gobierno ha quedado insensibilizado a este tipo de reclamo popular, las manifestaciones, y habría que buscar otra forma de atacarle, como bien dice mi amigo Josema, a donde más les duele, a su bolsillo, esperemos que alguien encuentre la forma de hacerlo, de franquear ese blindaje.
Y ya que no creo que venga un Dios y nos salve, me decanto por aprovechar lo que me ofrece este país, y entre estas cosas se encuentra la educación preuniversitaria gratuita.
Conclusión: faltar a clase me parece tan ilógico como una huelga de enfermos que no van al hospital para quejarse de recortes en sanidad.
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